Las buenas prácticas agrícolas de los arroceros de la Meseta de Ibagué

Crédito: Suministradas
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La empresa tolimense Romecai obtuvo la certificación en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en el cultivo del arroz, otras haciendas tienen la misma intención. Al acogerse a esta norma los agricultores demuestran su propósito de llevar a cabo una producción sostenible.

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Esta semana el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) entregó la certificación en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) a dos fincas de tradición arrocera en el Tolima. Se trata de Las Claritas y El Chaco, esta última ubicada en Piedras -la Meseta de Ibagué-, las cuales pertenecen a la empresa Romecai S.A.S., propiedad del agricultor Alberto Mejía Fortich.

Al evento que se realizó en El Chaco asistió la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), visto que, como representante de los intereses del gremio contribuyó a que Romecai obtuviera dicho certificado.

Así pues, el certificado BPA garantiza la calidad en la producción de arroz, el aprovechamiento eficiente de los recursos ambientales, el bienestar social de las personas y el entorno adecuado en el cual se desarrolla el sistema productivo.  

instituto colombiano

 

 

 

 

No obstante, esta certificación hace parte de un programa que se viene llevando a cabo de manera conjunta entre el ICA y Fedearroz, a fin de que cada una de las labores del ciclo productivo se realice mediante procesos amigables con el ambiente, protegiendo los recursos naturales y haciendo un manejo responsable de los agroinsumos.   

En este sentido, el programa de Adopción Masiva de Tecnología (Amtec), esquema bandera de Fedearroz, que integra las buenas prácticas agrícolas producto de la investigación realizada para este fin, es la plataforma que establece las condiciones más óptimas para alcanzar esta certificación. 

Dentro de los predios ubicados en la Meseta de Ibagué que vienen trabajando con el mismo objetivo, están las fincas Clemencia, Bellavista, Teucali, San Javier, El Escobal y Ventaquemada.  

Vale aclarar que los productos de fincas certificadas en BPA son obtenidos dentro de un proceso que maneja altos estándares de calidad, mayor valor nutricional, libre de contaminantes y conservando los recursos naturales.  

De ahí que, la certificación de BPA permite a las fincas acceder a nuevos mercados y procesos en pro de mejorar las condiciones de calidad y productividad del cultivo.  

Trazando el camino

La historia de El Chaco se remonta a hace más de 60 años, cuando el agricultor tolimense y exministro de Agricultura, Roberto Mejía Caicedo (q. e. p. d.), se convirtió en precursor del cultivo del arroz en la región. 

Hoy, su nieto, Federico Mejía, quien en 2020 asumió la Gerencia de Romecai S.A.S., rememora: “Desde mi abuelo se lleva el estandarte de que aquí se puede promover el conocimiento agropecuario. Que podemos ser una organización que busca crecer económicamente sin dejar de lado la parte ambiental”. 

En consecuencia, mencionó que la empresa ha encontrado un equilibrio entre lo químico y lo biológico, haciendo referencia a los insumos que necesita el cultivo del cereal.

“Hay que ir paso a paso, pero si pensamos en aplicar biológicos seguramente a largo plazo nos darán beneficios”, indicó Mejía. 

Cabe recordar que los bioinsumos son productos elaborados a base de microorganismos, macroorganismos o extractos de plantas, que permiten al agricultor nutrir o controlar enfermedades y plagas en sus cultivos de una manera más eficiente y sostenible con el medioambiente.

Por otro lado, el empresario señaló que el certificado da garantía de un producto inocuo, con calidad, que se siembra con buenas prácticas pensando en el cuidado del suelo, “a lo cual el mercado está cada vez más atento, las personas y las empresas quieren saber cómo se cultivaron los productos”. 

Mejía acotó que la capacitación constante del equipo de trabajo y su bienestar, son un aspecto esencial para sustentar las BPA. 

Finalmente, comentó que lo que está haciendo la empresa es incentivar las buenas prácticas agrícolas en la Meseta de Ibagué, dado que, fueron la primera en obtener el certificado. Por tanto,  teniendo en cuenta la buena relación entre los agricultores de la zona, señaló que la hacienda está abierta a compartir el conocimiento. 

Tener el certificado BPA puede representar para el agricultor un diferencial en el precio al cual le pagan la carga de arroz. 


Ejemplo del Agro

Luis Perdomo, auditor de Buenas Prácticas Agrícolas del ICA, manifestó que este certificado no se le entrega a personas, sino a toda una entidad que funciona de manera integral.

“Ellos están haciendo cosas nuevas, tienen la información consolidada, es una finca organizada y limpia, los procesos son visibles, saben hacer las aplicaciones -fitosanitarias-; es un predio que sacó 100 % en todo”, contó Perdomo. 

El auditor agregó que el certificado comprueba que el predio es sostenible con relación al medioambiente, y que cuenta con procesos administrativos y productivos documentados. 

Por ejemplo, el simple hecho de contar con baños totalmente limpios, almacenamiento de fertilizantes y una bodega transitoria, son exigencias de la norma. Otro tema que se analiza es que la finca no desperdicie el agua.

Por su parte, José Guzmán Mendoza, asesor técnico integral de Fedearroz, quien acompañó en el proceso a Romecai, apostilló que una nutrición y protección adecuada del cultivo le da trazabilidad al producto. “Los pilares de la sostenibilidad son el económico, social y ambiental”, concluyó. 

 

200 hectáreas sembradas en arroz tiene la empresa Romecai S.A.S. 


Dato: 

La certificación en BPA tiene una vigencia de dos años, después la empresa tiene que renovarla.   

 

Uno de los beneficios de la norma es que se disminuye la carga de agroquímicos al ambiente. paisaje

JUAN JOSÉ AGUIRRE Z.

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