La feria del agua

El lunes pasado Ecos del Combeima invitó a varios ciudadanos para que le formuláramos preguntas al gerente del Ibal, sobre las continuas fallas del servicio. Pese a la buena disposición que demostró el funcionario, me quedó claro que en Ibagué “esa golondrina no hará verano”. La problemática de nuestro acueducto es antigua, compleja y alarmante: sobrecostos, obras inconclusas, demandas, improvisaciones, derroche. Comparto con los lectores algunas de mis inquietudes.
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Hay 19,2 kilómetros entre la bocatoma de Cocora y la planta de tratamiento de la Pola. Apenas faltan por instalar 1200 metros de tubería para contar, por fin, con los 1009 litros – segundo, adicionales, del acueducto complementario, con los que la ciudad incrementará un 40% su agua tratada (suficiente para más de un millón de habitantes) y garantizará el servicio ante bloqueos en las bocatomas del Combeima. Pero no hay voluntad política para concluirlos.  

En abril contrataron una nueva consultoría (por $1.200 millones), que estimó en $17.000 millones el costo de estos 1.200 metros, más 700 que conectarán el tanque del Sur a los acueductos de la zona. Los 18 kilómetros iniciales costaron, en promedio, $2.530 millones (incluidos túneles y viaductos), pero pagaremos cuatro veces más por los 2 últimos.  A esto habrá que adicionar $20.500 millones de otra planta de tratamiento que plantean para Boquerón.

En relación con la distribución, Herrera reconoció que tiene suspendidas las disponibilidades para nuevos proyectos. Necesitamos con urgencia el tanque de la Zona Industrial (10.000 metros cúbicos), que el contratista Atria tiene guardado hace años en las bodegas de Oikos. Fue contratado por $9.970 millones, prorrogado y adicionado en $3.120 millones; no obstante, demandó ante el Tribunal del Tolima, exigiendo $3.000 millones más. Las bases de hierro sobre las que irá el tanque están abandonadas al sol y al agua, en inmediaciones de la Fiscalía; se han robado 50 toneladas, pese a que la alcaldía responde por la seguridad. 

¡Que no cunda el pánico! El pasado 23 de agosto Herrera anunció un Plan B para la Zona de Expansión. Consiste en conectar la tubería ejecutada por Atria con el tanque de Piedrapintada, a la altura de la calle 43. "Sería un pañito de agua tibia, pero podríamos solucionar parte del problema pudiendo enviar 113 litros hacia el sector de Mirolindo y Picaleña". El “pañito” nos costaría $8.900 millones ($78 millones litro segundo), vs la solución definitiva, consistente en llevar 400 litros del tanque del Sur, que vale $13.163 millones (32,9 millones litro segundo). 

Sorprende el anuncio del Plan B en agosto, pues en abril el alcalde Hurtado anunció, con bombos y platillos, que tenía financiada la obra definitiva, con parte de los recursos prometidos por el presidente Duque ($24.000 millones), producto de los buenos oficios de “Choco” y Adriana Magaly.  ¿Serán tan caraduras de contratarlas ambas y dejar desconectado Cocora con la Pola, alegando falta de recursos?

El IBAL, por activos, es la segunda empresa del departamento. La calificadora Fitch nos recuerda que “opera como un monopolio natural en una industria regulada con un marco tarifario establecido, lo cual le brinda a sus ingresos y flujo de caja (ebitda de $30.000 millones) una estabilidad y predictibilidad relativa”. Ha aguantado “operadores comerciales”, nóminas paralelas, pliegos sastre, adiciones, dilaciones, rediseños y prórrogas, por cuenta de los vapuleados usuarios. Un parque de diversiones para los políticos, invisible a los organismos de control. ¡Que siga la feria!

 

GUILLERMO HINESTROSA

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