Quien no acepta la luz, lo condenan las tinieblas

°°°“El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz. °°° (Juan 3, 14-21).
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Las personas cierran las puertas a la vida, cuando prefieren las tinieblas a la luz. Así lo enseña la experiencia bíblica. Es un asunto de decisión personal, no es un destino de la vida, no es una opción que viene de Dios, al contrario, el libro sagrado afirma: “Todo el que hace el mal odia la luz y no se acerca a la luz, para que no le echen en cara sus obras” (Juan 3, 20). Quien logra entender la vida desde el don de la fe, reconoce quién es el que rescata su vida, quién es el que perdona sus faltas, quién es el que purifica su alma; Así lo experimentó el apóstol de los gentiles: “Dios nos amó, a pesar de estar muertos por nuestros pecados, nos dio una nueva vida en Cristo” (Efesios. 2, 4). 

El Hijo de Dios, acompaña, edifica y construye nuestra fe.  Su pedagogía es excelente, sus comparaciones son sabias y contundentes. Él no impone sus ideas, las propone para que cada cual saque sus propias conclusiones. Nicodemo, Maestro de la Ley, Fariseo y Magistrado judío, logra tener en su vida, una profunda experiencia de Dios, aprendió la excelente lección: Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo, para que todo el que crea en Él, tenga vida eterna.” (Juan 3, 16). La luz tiene el privilegio de disipar las tinieblas. La luz, es la victoria del crucificado. La misión de Jesús se cumple totalmente: Él es la verdadera luz que ha venido al mundo (Juan 1, 9).  Nuestra vida depende de Dios, logra su máxima expresión según el Espíritu de Dios y se encamina en un Reino que es de Dios. Dice la Santa Biblia: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios… El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.” (cf. Juan 3, 5).

La vida encuentra su camino ideal, cuando encuentra el tesoro que Dios promete a los que creen en Él, “el Reino de Dios”, así lo expresó el Papa Francisco: es decir, Dios que reina en tu vida, en nuestra vida; Dios que es amor, paz y alegría en cada hombre y en todos los hombres.” (Ángelus 27 julio 2014).  Cuida tu salud: El crucificado es el símbolo de la luz y la salvación.

PADRE JAIRO YATE RAMÍREZ

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