Arciniegas, tras principio de oportunidad

Iván Ramírez Suárez

El principio de oportunidad es un instrumento de política criminal del Estado (artículo 321 del Código de Procedimiento Penal) en cabeza de la Fiscalía General de la Nación (artículos 323 ídem) la que suspende, interrumpe o renuncia al deber constitucional y legal de perseguir los delitos en favor de quien contribuye eficazmente, colabora o sirve de testigo para desvertebrar organizaciones criminales o aporta pruebas que permitan judicializar y/o atrapar peces gordos de la delincuencia.

Su aplicación tiene más de 14 causales y es objeto de control de legalidad por un juez de control de garantías.

Aunque Orlando Arciniegas Lagos es un pez gordo para la Fiscalía en el contexto de los delitos que investiga por la defraudación al erario con ocasión de la construcción de los escenarios deportivos para los malogrados Juegos Nacionales en Ibagué, no es el único o el más gordo de la red delincuencial conocida como el ‘Cartel del Tolima’.

De ahí que la aceptación de la Fiscalía de concederle el principio de oportunidad, no se limite a la información o suministro de elementos materiales probatorios o evidencias físicas que este pueda dar o aportar para el esclarecimiento total de la anterior investigación, sino que tiene que ir más allá. Esta la razón por la que una vez por semana y desde hace cerca de dos meses las fiscales encargadas de la investigación en Ibagué deban trasladarse a la cárcel o reclusión de ‘La 40’ de Pereira, para que el otrora ‘Jurista Estrella’ de alcaldes, gobernadores y congresistas rinda testimonio y delación sobre delitos, modalidad y compinches de las actuaciones criminales en las que ha participado.

De igual manera, se han dado las órdenes de trabajo necesarias al Cuerpo Técnico de Investigación y a la Policía Judicial, para verificar su dicho, autenticidad y eficacia probatoria de los documentos e información suministrada.

Si la delación de Arciniegas es corroborada y certera para judicializar y capturar a sus compañeros de pilatunas, habrá hecho moñona y la Fiscalía deberá concederle el beneficio del principio de oportunidad.

Trámite procesal, al que llega después de intentar un preacuerdo con el ente investigador que lo inhibía de afrontar las dificultades que la delación hoy le genera, pero en el que se quedó solo ante la nula colaboración de sus compinches en contribuir a la devolución de los dineros defraudados, requisito esencial para garantizar el preacuerdo.

De ser exitosa la verificación de la información y eficaz las pruebas aportadas, Arciniegas pasará de bandido a delator estrella de la Fiscalía, en tal vez los más escandalosos casos de corrupción en el Tolima.

Y seguro, que en Picaleña tendrán que abrir el Pabellón Tolima, para alojar la numerosa delincuencia de cuello blanco que llegaría.

Voy a terminar admirando a Arciniegas.

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