¡Felicitaciones colombianos; cayó la reforma!

Por lo menos tres compatriotas muertos y muchas decenas de heridos, retenidos y desaparecidos le costó a nuestro pueblo la intransigencia de un Iván Duque que no ha podido entender que su compromiso de mandatario es con el pueblo, es decir, con el constituyente primario, que fue el que lo eligió, y no con unas oligarquías y un decadente Uribe que lo dejaron solo, al ver a un pueblo enfervorizado en sus propósitos de no dejar pasar la reforma tributaria y concretar otras exigencias.
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En Ibagué perdió la vida Santiago Andrés Murillo, un joven estudiante de 19 años de edad, sacudido por una bala oficial en el pecho cuando ejercía su derecho constitucional a la protesta.

Sobre esta muerte, bastante dramático fue el informe rendido ante los medios de comunicación por la Comisión de Derechos Humanos del Tolima, así como atinados los interrogantes formulados por el concejal Jaime Tocora, quienes responsabilizaron por el crimen, como también por los desaparecidos, detenidos y hospitalizados en la misma jornada, a un régimen que quiere mantener su membrecía en el club de los países más ricos, a costa de un pueblo que se hace cada vez más pobre.

En un país democrático, el gobierno y las fuerzas de policía habrían salido a dar las explicaciones y pedir el perdón del caso. Desafortunadamente ese no es el caso colombiano, como tampoco lo es el de nuestro municipio. No solo no explicaron nada, sino que dieron la impresión de estarle dando pábulo a las declaraciones de Uribe, quien instó a la fuerza pública a utilizar las armas contra la población en aras de “preservar la tranquilidad ciudadana”. Por fortuna el pueblo está respondiendo en las calles, y lo seguirá haciendo conforme a su derecho constitucional a la protesta e, incluso, a la rebelión.

A Santiago Andrés Murillo nadie le podrá devolver la vida. Paz en su tumba. En ella podrá descansar tranquilo y orgulloso de haber aportado su sangre para hacer retroceder a Iván Duque, obligándolo a retirar su lesivo proyecto de Reforma Tributaria.

Por supuesto que no solo esta reforma motivó el paro. Aún sigue sin solución el pliego que se discutía antes de la pandemia, lo cual significa que las movilizaciones seguirán. Preparémonos para ello, sobre todo ahora que al presidente le ha dado por invocar la tenebrosa figura de la “asistencia militar” con el supuesto fin de proteger a la población, lo cual le permitirá sumarles a las fuerzas vandálicas del Esmad, de cuyas víctimas el país ha comenzado a horrorizarse, efectivos del ejército que nunca han sido preparados para atender la seguridad ciudadana en las ciudades.

RODRIGO LÓPEZ OVIEDO

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