Óptica periodística: Las lecciones de Pablo

Existen ocasiones en que la televisión cumple con uno de sus verdaderos deberes como medio de comunicación: la formación.

En este caso podríamos decir que la serie transmitida noche a noche por el canal Caracol está apostándole a recordar a la sociedad colombiana lo peligroso, dañino y doloroso que resulta aliarse con la mafia y el narcotráfico para mantener un status quo.

La serie, recordando el poder, la demencia e inconciencia de quienes hicieron parte del llamado Cartel de Medellín, con Pablo Escobar Gaviria a la cabeza, muestra que como todos los monstruos a este no se le puso la atención debida a tiempo.

Se guardó silencio sobre su actuar, se buscó en muchos casos su sombra protectora para obtener dinero fácil, hacer crecer las empresas, ganarse puestos de elección popular o estatal y/o escalar posiciones de prestigio y reconocimiento.


También, se ha encargado de mostrar esta serie que fueron muchos los héroes anónimos y no anónimos quienes se dieron la pela por destapar los abusos del Cartel y demostrar lo nefasto de su influencia para corromper familias y almas, especialmente las de los jóvenes.


Por ejemplo, el gran papel que jugó en ello el exministro Rodrigo Lara Bonilla, ministros de justicia que le siguieron, coroneles de la Policía y periodistas, que la historia aún no reivindicado como se merecen.


Tal vez los verdaderos tentáculos de este grupo de mafiosos dentro de la estructura del Estado, los partidos políticos, la dirigencia gremial no se conozcan nunca, porque es parte de ese acuerdo tácito que hicieron entre ellos una vez comenzó la lucha “frontal” contra el narcotráfico y sus carteles, cuando sintieron que el poder de las mafias estaba rebasando toda acción racional y su carnicería se volvió indiscriminada.


Lo cierto de esta lección de la historia es que no se puede bajar la guardia frente a este tipo de comportamientos y las alarmas deben mantenerse siempre alertas para evitar que ese tipo de sociedades secretas se salgan de cauce.


Preocupa, eso sí, que todos los días se tengan noticias de que cayó X o Y alias que era un gran jefe del narcotráfico, según reportan las propias autoridades, lo cual quiere decir que la lucha social para repeler el fenómeno heredado desde los tiempos del Cartel no han sufrido los efectos deseados o estos han mutado adoptando nuevas formas y maneras de permear a los componentes de la sociedad colombiana.


Ojalá que esta forma novelesca de recordar dolorosos momentos que nos tocó padecer como país, nos sirvan para ser cada día más conscientes de este tipo de fenómenos y de cómo actuar, cada cual desde su órbita, frente a ellos.


Lo que también hay que esperar es que las nuevas generaciones aprendan que el crimen no paga y tengan muy en cuenta esas lecciones que la vida le dio a Pablo y sus allegados.    

NELSON GERMÁN SÁNCHEZ PÉREZ –GERSAN-

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