El polémico apoyo de William Ospina a Rodolfo Hernández

 William Ospina, escritor tolimense, y Rodolfo Hernández, candidato a la Presidencia.
Crédito: Foto: Colprensa / El Nuevo Día.
La más reciente columna de opinión del escritor tolimense, uno de los más conocidos dentro y fuera del país, generó controversia por alabar la candidatura y la figura del candidato presidencial, quien se ha situado en las encuestas como uno de los favoritos. 
PUBLICIDAD

En la campaña presidencial de 2014, en la que Juan Manuel Santos buscaba quedarse cuatro años más en la Casa de Nariño y el uribista Óscar Iván Zuluaga se oponía ferozmente al proceso de paz con las Farc, el escritor y ensayista tolimense William Ospina, un intelectual considerado de izquierda, escribió una columna de opinión en la que se decantó por el segundo de los candidatos. 

Su nombre se convirtió rápidamente en tendencia en redes sociales gracias a que muchas  personas, indignadas por las palabras del autor de ‘El país de la canela’, cuestionaron el hecho de que haya calificado al candidato del Centro Democrático como un ‘mal menor’ por tratarse de un político que, a diferencia de Santos, no pertenecía a la vieja élite de Bogotá y no fingía posiciones a conveniencia.

Hoy, casi ocho años después, ocurrió una situación parecida. El domingo, en una columna titulada ‘Rodolfo Hernández: la hora de la franja amarilla’, el novelista tolimense exaltó la candidatura del exalcalde de Bucaramanga, quien, bajo un discurso anticorrupción, se ha colocado exitosamente como uno de los preferidos de los electores, según las encuestas.

“Hernández, un empresario de provincia hecho a pulso, que evidentemente no pertenece a la casta centralista que ha mangoneado y devastado al país durante muchas décadas, es un santandereano impulsivo y valiente que se ha lanzado solo contra los hábitos tramposos e hipócritas de la vieja política, y ya demostró en Santander que se puede derrotar la corrupción solo con honestidad y con valentía”, escribió Ospina en El Espectador. 

Foto tomada de Colprensa / El Nuevo Día.

Para el novelista, la propuesta de Hernández encaja dentro de la solución de país que planteó en su popular ensayo ‘Dónde está la franja amarilla’, aunque al aspirante se le achaque en redes que tiene cuestionamientos no solo por su carácter explosivo sino por alianzas cuestionadas (ver recuadro).

Ospina consideró que el éxito del santandereano, que ha dejado “estupefactos” a los candidatos del establecimiento, radica en la conexión que ha tenido con el pueblo que ha sido despreciado por las castas, que repudia la mentira y que “sin cálculos de darle una bofetada con su propia mano al que le tiende una trampa”. Y agregó: “Desde mi punto de vista eso no es ser violento, eso es ser humano”.

El escritor no oculta su agrado por el tono “sencillo” de Hernández y que tenga una actitud retadora frente a las familias tradicionales: “Ha dicho una verdad que les tiene que doler mucho a los Gavirias y a los Pastranas, a los Santos y a los Uribes, que los gobiernos colombianos han entregado la economía del país por un plato de lentejas”.

Además, Ospina ve con mucha simpatía que Hernández ha hablado de restablecer relaciones con Venezuela, respetar la JEP, cambiar el enfoque la lucha contra las drogas y cortar el “copete a los de privilegios de los militares, algo de lo que no se atreve a hablar aquí ni la izquierda más temeraria”. 

Frente a las críticas que dicen que Hernández es una ficha de Uribe, el escritor concluye su columna asegurando que está lejos de la vieja política.

 

“El uribismo de Rodolfo Hernández”

 

En otro espacio de opinión, pero de Daniel Coronell, el periodista contó los indicios que lo hacen sospechar que el expresidente Álvaro Uribe, ante el poco favoritismo de Óscar Iván Zuluaga y de Federico Gutiérrez (su supuesto ‘gallo tapado’), ha buscado acercamientos con el exalcalde de Bucaramanga.

“Discretamente Uribe ha llamado amigos para que reciban a Rodolfo y se tomen fotos con él, olvidando o atenuando sus salidas en falso en el pasado: ‘No, es que se confundió, Él no quería decir Hitler’, ‘Hombre, es que el concejal lo provocó y por eso tuvo que darle su manazo’ ‘Lo de amenazar con darle un tiro a alguien era en sentido figurado’”, opinó Coronell.

Y agregó: “En fin hay pastores y hay ovejas de varios rebaños que están tratando de lavar en agua lustral a Hernández, por encargo de Uribe, con la ilusión de que el exalcalde sea finalmente el gallo de la derecha para darle la pelea al candidato Gustavo Petro”.

Además, Coronell anotó que la lista a la Cámara que armó Hernández, llamada ‘Liga de gobernantes anticorrupción’, está controlada por los cuestionados políticos de Santander Édgar Gómez, quien estuvo detenido por el proceso 8.000, y Mario Camacho Prada, condenado por los delitos de peculado, celebración indebida de contratos y prevaricato.

También mencionó que Néstor Díaz, candidato al Senado por el Centro Democrático y exdirector de la Dian en el gobierno de Uribe, apareció junto a Camacho en un acto de campaña en un símbolo de unidad. 

“Muchos piensan que esta alianza local va a ser el comienzo de algo nacional. Álvaro Uribe vive una extraña paradoja. Cuanto menos aprobación tiene en las encuestas más candidatos necesita para intentar otra vez reelegirse en cuerpo ajeno. Rodolfo Hernández es otra de sus apuestas”, remató Coronell. 

 

Trinos:

 

No tardó Rodolfo Hernández en decir que William Ospina sería un buen ministro de cultura para que éste le respondiera con una elogiosa columna. El mismo cuento de un provinciano —primero Óscar Iván y ahora Rodolfo— contra las “élites  centralistas”, con la misma prosa aduladora.

Luis Afanador

 

La decepción de hoy: la columna de William Ospina. No entiendo cómo un ser de las calidades, sensibilidad y humanismo de él, pueda equivocarse nuevamente en política electoral, como lo hizo hace unos años con Álvaro Uribe. Esta vez con Rodolfo Hernández. Es una pena.

Diana Sánchez

 

Este artículo es de nuestro periódico impreso.

¡Hagamos región y apoyemos lo nuestro!

https://digital.elnuevodia.com.co/library

También lo puede adquirir en físico.

Redacción El Nuevo Día.

Comentarios