¿Cuántas parejas estables ha tenido el padre Fredy? entrevista exclusiva

Crédito: Archivo/EL NUEVO DÍAAl padre Fredy Martínez le imputaron los delitos de acto sexual violento, acto sexual violento con persona puesta en incapacidad de resistir y acceso carnal con persona puesta en incapacidad de resistir.
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En entrevista con El Nuevo Día, una de las presuntas víctimas del padre Freddy Martínez dijo que son muchas las mujeres abusadas por el religioso, habló del funcionamiento de su congregación y contó cómo se han animado a denunciar para buscar justicia.
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Ingresó a la congregación del padre Fredy Martínez con 14 años, en 2003, y salió de ella en 2010, con 21. Dice que fue abusada por el sacerdote y que desde hace unos meses se propuso sensibilizar a las mujeres que, como ella, fueron violentadas para que denuncien. En entrevista, contó cómo ha sido ese proceso.

 

¿Cómo recibió la noticia de la captura, imputación y encarcelamiento del padre Fredy Martínez?

Da satisfacción y nervios, pero como hablamos con la verdad, estamos tranquilos. No hay miedo porque nos protegemos y confiamos totalmente en lo que dice el otro. Yo soy solo un brazo de una investigación que inició en 2016, con una denuncia diferente a la mía, pero que hoy involucra a una cantidad de personas. El proceso judicial depende prácticamente de él. Nosotras y nosotros vamos a continuar con tal de que haya una condena ejemplar, porque queremos que esté tras las rejas por muchos años, pero si llega a confesar, obtendría una rebaja de pena.

 

Él no aceptó cargos. ¿Espera que lo haga en una etapa posterior de este proceso?

Él no se esperaba esto. Pensamos que de pronto está inestable mental y emocionalmente, como cualquier ser humano. Si él tiene conciencia de que está cometiendo unos delitos, él va a reconocer y reparar. Es la salida más inteligente. Aunque es incierto el futuro de la investigación, en este momento no creo que se declare culpable. Está muy cegado en que es una trampa, que es el demonio el que está en contra de la Iglesia Católica. Si sigue con ese cuento, nunca va a confesar. 

La impunidad por violencia sexual en Colombia está por encima del 90 %. ¿Confía en que el Estado, a través de la administración de justicia, obre con celeridad para que su caso y los demás no engrosen esa cifra?

Afortunadamente la investigación dio frutos muy temprano. La campaña de ‘No me callas’ sirvió mucho para sensibilizar a las víctimas y convencerlas de declarar. La Fiscalía está comprometida con la investigación, no solo porque es una figura pública sino porque tiene varios agravantes, como el hecho de que es un sacerdote y en la situación social que está viviendo el país no es muy bueno que este tipo de casos queden impunes. Las cosas se  emparejaron. Tanto Fiscalía, como Iglesia, como víctimas hemos encontrado una solución muy rápida a lo que estábamos necesitando, así que aspiro a que no tengamos que entrar en ese porcentaje de negligencia.

 

¿En qué consiste ‘No me callas’?

Es una iniciativa propia que se convirtió en una campaña de sensibilización a víctimas de Fredy Martínez. Mi compromiso es con ellas. Nació en un momento de indignación el 9 de marzo cuando vi por redes sociales que estaban acosando a unas mujeres, tratándolas de terroristas y vándalas, por haber pintado la Catedral. Al empezar a hacer mi denuncia (por redes sociales), lo hice como una catarsis, pero al ver que más víctimas se acercaron, supe que no podía sacar la cabeza y empezamos a buscar la representación legal y hacer la denuncia con las autoridades competentes. 

Es indeterminado el número de denuncias que señalan al padre como agresor sexual. Se ha hablado de hasta diez, pero la Fiscalía se refirió a tres, aunque hizo la salvedad de que pueden ser más. ¿Cuál es la verdadera dimensión de esto?

No conozco a todas las víctimas, pero son más de diez personas las que han declarado ante la Fiscalía. Es que hay varios grupos de víctimas. Hay unas que tienen su propio abogado y han tomado sus decisiones que, obviamente, no tengo por qué enterarme. A muchas no les interesa un escándalo ni salir en alguna parte.

 

¿Cómo funciona la congregación religiosa por dentro?

El grupo se subdivide en varias categorías, digámoslo así. Inicialmente era de 100 o 120 personas. Entonces, para manejar a tantos, había funciones. Estaba el grupo de alabanza y adoración llamado Sal y Luz, el grupo musical, los acólitos y los encargados de los temas logísticos, que son los que venden el aceite, las intenciones, los que montan las tarimas. Entre más cercano uno, tenía más privilegios. El primer anillo de su confianza es de 20 o 30 personas máximo. Un tiempo él los llamó como ‘los ungidos’. Nos hacía creer que éramos personas elegidas por Dios y que estábamos con él por y para una función específica. 

 

¿Usted considera que hay mujeres que no se reconocen o han tomado conciencia de víctimas?

No es tanto que tomen conciencia de que son víctimas porque sencillamente si uno no piensa que lo es, no debe por qué admitirlo. Ya juegan cuestiones de la personalidad, sus valores. La justicia dirá si son cómplices, víctimas o son personas aisladas en este tipo de casos. Hacia ellas es más el examen de conciencia propio: si dicen estar a favor de Dios y de su obra, pues se confronten con eso. Es doloroso darse cuenta de que estaba engañado por mucho tiempo y más tratándose de personas que han estado 16 o 17 años ahí. Es muy difícil y yo los entiendo, pero tampoco pueden caer en ser cómplices, porque una cosa es ser creyente y otra darse cuenta de que están cometiendo delitos y continuar permitiéndolo. 

 

¿En el diálogo con las demás víctimas ha determinado un mismo ‘modus operandi’?

Completamente. Casi todo es el mismo. Cambia el año y el modo en manipulación, pero el modus operandi es el mismo: utilizar el nombre de Dios y el poder como sacerdote para captar información, manipular las mentes, las masas. Siempre prevalecía el discurso de que era un elegido de Dios, con dones para los milagros, la sanación y la liberación. Él tiene una habilidad de empatía y atracción, como cuando uno va a hablarle a un amigo y siente que de verdad lo está escuchando. Es lo mismo.

 

Usted ha dicho que los miembros más cercanos al padre cometían agresiones y amenazas por orden de él. ¿Lo calificaría como una secta?

Estoy segura de que es una secta, por el adoctrinamiento, por utilizar el nombre de Dios para cosas que evidentemente no son de Dios, por la manipulación, porque hay unas reglas implícitas que nadie dice pero todo mundo conoce. Es como una secta satánica, pero de Dios. Uno entra y sabe quién es el novio de quién, quién se acuesta con quién. Queda demostrado que es una secta cuando a él lo suspende la Arquidiócesis, pero continúan reuniéndose y haciendo lo mismo, solo que eliminan el acto litúrgico. Ellos están cerrados en que él tiene poder, palabra, verdad. Su fanatismo los ha llevado a que se conviertan en eso.

 

¿Cuántas parejas ha tenido él?

Las chicas que están con él se ven beneficiadas de alguna manera, sobre todo en el tema económico. Su pareja actual, Natali Cabrera, y la hermana de ella, llegaron al grupo estando en el colegio. Son chicas con una belleza muy natural, pero actualmente ‘Tata’ (como llaman a Natali), está completamente operada. Si ves a las sobrinas o a las ex del padre, igual.

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Redacción Ibagué

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