La prometedora industria del cannabis medicinal en Colombia

Crédito: FCM Global / EL NUEVO DÍA.
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Con un nuevo marco regulatorio establecido en 2021, los empresarios esperan que la producción de la planta con fines medicinales e industriales ‘despegue’ el próximo año.
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La industria legal del cannabis en Colombia tiene un potencial que reconocen tanto inversores extranjeros como locales por las condiciones geográficas del país, debido a que en muchas zonas hay luz solar por hasta 12 horas al día, lo que permite el desarrollo del cultivo. Es así que teniendo en cuenta el crecimiento acelerado del sector, era necesaria una regulación más específica.

En este sentido, el pasado 23 de julio el Gobierno nacional expidió el Decreto 811 con el “objeto de reglamentar la evaluación, seguimiento y control de las actividades de importación, exportación, cultivo, producción, almacenamiento, transporte, comercialización, disposición final y uso del cannabis”.

Según la Asociación Colombiana de Industrias de Cannabis, Asocolcanna, este nuevo marco regulatorio es una plataforma que puede significar el ‘despegue’ definitivo de esta agroindustria.

Rodrigo Arcila Gómez, presidente Ejecutivo de Asocolcanna, manifestó que el documento fue producto de unas mesas de trabajo entre los industriales y el Gobierno que duraron más de dos años.

“Esta es una cadena muy larga y realmente lo que hemos conseguido es que la reglamentación fuera compatible con las necesidades de los mercados, que hoy en día son muy dinámicos, cambiantes y exigentes. (...) Este es el inicio de un nuevo panorama para los inversionistas”, comentó Arcila.

Cabe aclarar que las empresas que han llegado al país a invertir en la industria provienen de Canadá, Europa y Estados Unidos, aunque el capital nacional también es destacado.

 

¿En qué consiste el negocio?

Inicialmente las compañías colombianas empezaron con la pretensión de desarrollar el cultivo y sus productos desde el principio hasta el final de la cadena, sin embargo, ahora se están especializando por eslabones de acuerdo a las posibilidades que van ofreciendo los mercados.

“Hay empresas que se ocupan de la producción de semillas o esquejes (parte viva de la planta para reproducción), también están las especializadas en la exportación, otras se dedican a la fabricación de derivados como aceites, extractos y concentrados que sirven de insumo para la industria farmacéutica que desarrolla medicamentos de uso humano o veterinario”, explicó Gómez.

Este panorama se ve reflejado en las cifras de otorgamiento de licencias. A corte de abril de 2020 según el Ministerio de Justicia y del Derecho, se habían otorgado 98 permisos para uso de semillas para siembra, 164 para cultivo de plantas de cannabis psicoactivo y 394 para plantas de cannabis no psicoactivo. Entre tanto, de estas licencias 465 permiten la fabricación de derivados.

Asimismo, las solicitudes de licencia de pequeños y medianos cultivadores de cannabis en Colombia asciende a 4.268.

Por está razón, la exportación es la principal alternativa de negocio para los empresarios.

“Se pensaba que el desarrollo de la industria iba a ser mucho más rápido, pero las circunstancias, las exigencias del cultivo y el proceso de transformación son muy delicados y requieren altos niveles de calidad. (...) Este producto tiene una vigilancia sanitaria muy estricta en todo el mundo, por tanto, se necesita de certificaciones”, contó el Presidente de Asocolcanna.

 

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JUAN JOSÉ AGUIRRE Z.

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