Los sueños de William

Guillermo Pérez Flórez

Los únicos sueños que merecen realizarse son los que uno tiene despierto. Esta semana tuve una grata conversación con William Ospina, y pude conocer algunas de sus propuestas como candidato a la gobernación del Tolima. Una de ellas, recuperar el río Magdalena. Me fui directo a mi biblioteca, a releer el libro que Wade Davis escribiera sobre nuestro gran río. En particular, el capítulo relacionado con Honda y Girardot. Todo colombiano debería leerlo, y ser una lectura obligatoria en los colegios de bachillerato y universidades.
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Nadie puede amar lo que no conoce. Y es eso lo que sucede con el Magdalena. No lo conocemos, ni sabemos cuánto representa. En donde menos saben de él es en Bogotá, su principal contaminador. Todos los desechos que la capital arroja al río Bogotá van a parar al Magdalena en Girardot. En palabras de Davis, “vastas concentraciones de cadmio, cromo, mercurio, zinc, arsénico y plomo, por no mencionar las cantidades obscenas de desechos humanos…” La deuda de Bogotá y Cundinamarca con el Tolima es muy grande. Comenzando por Flandes, que toma el agua para su acueducto y debe invertir grandes recursos para la potabilización. No hay plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) en Girardot, ni en Apulo ni Anapoima, y en Ricaurte apenas la van a poner a funcionar. Flandes es víctima y victimario al mismo tiempo, pues también vierte sus desechos en el río. Andrés Gustavo Díaz, candidato a la alcaldía de ese municipio, ha elevado su voz para llamar la atención sobre este asunto. Ojalá sus paisanos le escuchen. Ahora bien, no hay que ser hipócritas ni de doble moral. Bogotá le echa su mierda al Magdalena, pero nosotros también. Desconozco cómo están los 14 municipios ribereños del Magdalena en el departamento en este aspecto. Y no solo estos, también los de las cuencas del Gualí y del Saldaña, dos de sus afluentes, que también contaminan. Es ahí en donde juegan un papel determinante la Gobernación y Cortolima, como organismos supramunicipales, en la ordenación del territorio y la preservación de la biodiversidad.

A nuestro río central hay que dejar de pensarlo solo como una arteria vial. Ese es el carácter que la ley 161 de 1994 le da. Por eso el objeto principal de Cormagdalena es “la recuperación de la navegación y de la actividad portuaria…” y por eso la adscribe al ministerio del Transporte, y no al de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Hay que mirarlo como un generador de vida. El Plan Nacional de Desarrollo del gobierno Petro plantea el ordenamiento del territorio en torno al agua. Acertada decisión. De manera que la propuesta de William es pertinente y decisiva para el desarrollo regional. Tengo la certeza de que no hay nadie mejor para liderar este sueño, desde la Gobernación del Tolima. La Corte Constitucional realizará el XVIII Encuentro Constitucional - Entre ríos y saberes - el 28 y 29 de septiembre próximos en Girardot, y William ha sido invitado a inaugurarlo, en un conversatorio, justamente con Wade Davis. Esta propuesta no es el sueño de un poeta, sino una ya vieja aspiración nacional.

Si el Tolima decide despertar, y soñar, con seguridad habrá un nuevo amanecer en estas tierras. La política tiene que dejar de ser la lucha por el poder, y convertirse en un instrumento para la realización de grandes sueños, como los que está proponiendo William Ospina.

Guillermo Pérez Flórez

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