¡Cuidado! “zombis” con “magia brava”

Nelson Germán Sánchez

Creo entender que la “lógica” en el negocio de las drogas ilícitas está en cada día crearlas de más rápida y fuerte de adicción, menos inversión y distribución masiva o fácil acceso. Pues bien, eso es lo que parece suceder con el mortal Fentanilo.
PUBLICIDAD

Según los expertos en esta materia, el Fentanilo es un opioide sintético que puede ser 50 veces más más fuerte que la heroína y 100 veces más que la morfina; y cabe recordar que la heroína es considerada un potente adictivo por los enormes efectos de supuesto bienestar que produce, por lo cual engancha de inmediato a las personas, que luego caen en un círculo vicioso de placer y repetición, lo cual posteriormente se convierte en un desespero total para tratar de evitar el efecto demoledor de la abstinencia que los envuelve.

Según datos suministrados por Medicina Legal, en el país se registraron entre 2022 y 2023 por lo menos 21 necropsias donde estaba presente la mortal droga. Lo peor, todas a jóvenes entre 18 y 28 años. Lo cual es en sí mismo una alarma. Porque ese es el registro, pero y el subregistro que siempre es mucho mayor a la cifra oficial.

Sí, el Fentanilo es la llamada droga “zombi”. La causante de aquellas imágenes que hemos visto de calles enteras en grandes urbes de los EE.UU. y algunos países europeos, que nos recrean las imágenes de las películas relacionadas con muertos vivientes, pues el aspecto de sus consumidores no es muy distinto de los recreados en películas como “Guerra Mundial Z” y series como The Walking Dead, porque efectivamente los consumidores de este opioide deambulan sin ningún sentido ni orientación por las calles y su aspecto es aterrador. 

Como si el poder devastador por si mismo de esta droga no fuera suficiente, lo que mantiene en alerta a las autoridades, y poco comentan, es que en nuestro país la misma se está revolviendo con éxtasis, cocaína, heroína y metanfetaminas para su venta y consumo haciendo de ella un coctel aún más peligroso y adictivo. 

A dicha mezcla se le conoce como “magia brava”. Por lo cual, al parecer, se están presentando en las urgencias médicas tantos casos de sobredosis en personas que ni supieron qué consumieron o qué les vendieron y solo estaban pensando en “pasarla bueno”.

Muchos de los compradores ni siquiera son conscientes que están consumiendo Fentanilo que en cualquier momento les producirá la muerte o la separación total de toda realidad. Lo cruel y salido de toda proporción es que los distribuidores saben que su negocio se les dispara al mezclar el Fentanilo con cualquier otra droga, porque su efecto adictivo es muy potente y hace que el consumidor esté permanentemente comprando por la necesidad de volver a ese estado de inconsciencia en el cual está dopado, alucinando, con destellos de sensaciones de placer, pero activo.

Según testimonios recogidos en medios de comunicación por consumidores hoy en rehabilitación, la sensación es tal que sienten que pierden la audición, comienzan a experimentar mareo o desequilibro y alucinan al tiempo, luego llega la nada. Toda conciencia sobre la realidad se pierde.

El enorme riesgo en que debemos estar alertas los padres es que la moda actual es la reunión de jóvenes en casas o a parchar, para allí “cocinar” las drogas cuyos ingredientes previamente han solicitado a domicilio. Se trata de encuentros entre amigos para pasar un rato, escuchar música o ver películas que se convierten en encuentros para consumir en las propias viviendas. 

Según la Policía y las autoridades, pareciera que el Fentanilo está llegando a manos criminales en nuestro país a través de personal médico o ligado a los servicios de salud, quienes lo están sustrayendo para vendérselo. Pues van en aumento las denuncias en los propios hospitales por las  “pérdidas” de este medicamento. La segunda hipótesis es que está llegando en pequeñas cantidades a través de los puertos colombianos y de viajeros, para no ser notadas, y luego se juntan dichos paquetes para hacer un gran cargamento que se distribuye en el territorio nacional a los expendedores, bajo la supervisión de grupos del narcotráfico.

En fin, creo que es un buen momento para que nos tomemos en serio este tipo de riesgos para nuestros hijos, para los jóvenes en Colombia y para pedir más mano dura ante la criminalidad. Aunque si nos centramos solo en la lógica que le escuché a un destaco dirigente político hace unos días, que para negociar con los ilegales se debe es pensar en cederles casi de todo para que ellos piensen en entregarse porque o si no cuál es la gracia para ellos; si es así, pues apague y vámonos. Así corremos es más derecho y rápido al cadalso.      

NELSON GERMÁN SÁNCHEZ - GERSAN -

Comentarios