Cada quien tiene derecho a sus creencias, pero sin fanatismos

Tomada de: Pixabay
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Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de manifestar su creencia en la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia. Lo que no se debería aprobar es el fanatismo que a veces se le profesa a la doctrina.
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En estos tiempos algunos tienen una concepción algo limitada del tema de la religión, entre otras cosas, porque la ven como un conjunto de creencias rígidas y, a veces, muy distante de lo que supuestamente debe ser la espiritualidad.

Siempre he sido respetuoso de ese tema porque, al igual que muchos de ustedes, para mí la fe es la prioridad. 

No obstante, todo el mundo tiene su visión acerca de la vida misma y del mundo y, por ende, cada mirada religiosa juega un papel importante en el que cree, sigue o profesa determinada doctrina.

Tal vez por ese respeto que se le debe tener a la forma de pensar de cada quien, en esta página se escribe más sobre la vida que de asuntos eclesiásticos. Si bien muchas religiones tienen narrativas, símbolos, tradiciones e historias sagradas que están destinadas a dar sentido a la vida o para explicar el origen de la vida o del universo, nadie tiene el derecho a exigir a alguien que piense de determinada manera.

Pero más allá de mis propias convicciones, la religión hace parte de un conjunto de creencias, de normas de comportamiento y de ceremonias de oración o sacrificio que son propias de un determinado grupo de personas, las cuales reconocen una relación con la divinidad.

Percibo, eso sí, que algunos están pasando por un proceso de ‘doble moral’, el cual se evidencia de manera concreta en las relaciones que establecen con sus semejantes.

Hay mucha gente que dice seguir determinada creencia y respetar ciertos mandamientos, pero en su cotidianidad dejan mucho qué desear con su comportamiento, sus feas actitudes y su desacertado estilo de vida.

De todas formas, el modelo de evangelización de las creencias religiosas está basado en la palabra de Dios, lo cual me parece acertado y muy útil para la vida cotidiana.

Tal vez los cultos tradicionales están un ‘tilín’ anquilosados y por eso se despertó el deseo de renovar el tema de la religión. 

A mi juicio, lo malo de todo esto es que se cae en el fanatismo. Alguien que sea tan radical en este asunto se aparta de la verdad central, para tomar una posición extremista y recalcitrante.

También hay que recordar que la Constitución del 91 permitió la posibilidad legal de fundar grupos religiosos, aumentando de esta forma la proliferación y el ejercicio de los mismos.

Hoy la gente busca respuestas más auténticas y compromisos reales de vida; o sea, quiere mensajes realmente espirituales y acordes con nuestra realidad.

Así las cosas, no nos podemos quedar en el rito, sino en el compromiso cotidiano que nos llena de fe para asumir los retos que nos trae la vida.

 

LA PREGUNTA DEL DÍA

 

Las inquietudes asaltan con frecuencia nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com  En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

 

Testimonio: “Soy una persona que no me atrevo a cambiar por temor a fracasar y por temor a darles la oportunidad a los demás para que se burlen de mí. También veo que mis enemigos quieren moverme el puesto para hacerme daño. En el fondo quiero cambiar, pero no soy capaz. Como consecuencia de ello siento que estoy viviendo una vida sin ningún sentido. ¿Qué consejo podría darme para salir de este marasmo de vida que llevo? Muchas gracias por su atención”.

Respuesta: Suele suceder que no sabemos vivir, entre otras cosas, porque somos enemigos de nosotros mismos. Debería tener presente que si no hay un enemigo interior, los rivales externos jamás podrán hacerle daño.

No crea que los demás están contra usted, es mejor que tenga el valor suficiente para enfrentar su entorno, su vida y, en general, su mundo.

La forma como actúe ante cualquier circunstancia, cualquier modificación que haga, una palabra, una mirada, una omisión; en síntesis, una ‘buena’ o ‘mala’ decisión siempre producirán efectos importantes para su futuro, aunque no sea capaz de observarlos a corto plazo. 

Hasta el más pequeño cambio puede generar grandes resultados y, por lo que interpreto entre sus líneas, usted está en mora de sacudirse de esa ‘modorra’, como usted llama a sus bloqueos..

No debe dejar que su  vida vaya sin ton ni son; haga algo que nadie haya hecho, algo que deslumbre a su entorno positivamente. No deje que termine su día sin haber sido feliz. No se deje vencer por el desaliento, ni permita que nadie le quite el derecho a expresarse. 

Total: No abandone las ansias de hacer de su vida algo extraordinario y muéstrele a Dios el principio creativo que hay en usted.

 

“La decisión de cambio está en usted, no en los demás. No les eche la culpa de lo que le pasa a los demás, póngase manos a la obra”

 

EuclideS KILô ardila

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