Salvar vidas: Vocación de las enfermeras del Tolima

Crédito: Fotos: Suministradas / EL NUEVO DÍAEl Tolima se caracteriza por tener mujeres y hombres comprometidos, que enfrentan la primera línea de batalla contra la pandemia valientemente.
Mayo no solo es un mes especial por ser el del Día de las Madres, sino también por conmemorar el Día Internacional de la Enfermería, y desde El Nuevo Día quisimos rendir un homenaje a estos guerreros de la salud.
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La llegada del Covid – 19 significó una reestructuración en la cotidianidad de todo el mundo, que debió adoptar otras prácticas para poder afrontar la situación y sobrevivir; sin embargo, el sector salud es el que más ha debido dejar todo a un lado por dedicarse de lleno a proteger la vida de los pacientes.

Esta primera línea compuesta por médicos valientes y entregados está conformada también por enfermeros y auxiliares de enfermería dedicados y aguerridos, que sin importar cuánto debieron cambiar sus vidas y alejarse de sus seres queridos, están comprometidos 100% con mejorar las condiciones de cada paciente.

Acá les contaremos la historia de cuatro enfermeras de Ibagué, a quienes su realidad les cambió totalmente pero que a diario siguen en la lucha y, a pesar de los obstáculos no se rinden, y en cambio cada día demuestran más sus fortalezas y virtudes.

 

Paola Díaz:

Desde hace 13 años que Paola ejerce su profesión, actualmente se desempeña en el servicio de urgencias de la Clínica Calambeo. También trabajó durante siete años en el Hospital Federico Lleras Acosta, y cinco años en la Clínica Los Remansos.

PAOLA DIAZ

Al ser de familia de médicos, especialmente sus tíos, fue lo que la incentivó a querer dedicarse al sector de la salud.

Encontró más afinidad por la enfermería porque le permite conocer mejor a los pacientes y humanizar más su labor, “el enfermero conoce la vida del paciente: sus gustos, sus tristezas, qué le duele o que no, por eso me decidí por la enfermería”, contó Paola.

Y es que su vocación está en brindar ayuda a quien que la necesite, esto le genera gran gratificación. 

No obstante, no han sido tiempos fáciles; el alejarse de su familia para protegerla y enfrentarse al temor que la gente le tiene al sector de la salud, o el mismo miedo de contagiarse, son preocupaciones constantes.

Sin embargo, no todo es frustración, el ver la recuperación de los pacientes y de los compañeros que se contagian, como el de un colega que estuvo en estado delicado y sobrevivió, le inflan el corazón y la motivan a seguir dando lo mejor de sí. 

Egresar un paciente que sale totalmente recuperado es muy gratificante para la labor que hacemos.

 

Lorena Araújo

Desde hace 14 años que Lorena se entregó por completo a la enfermería, actualmente trabaja en el cuarto oriente del Hospital Federico Lleras Acosta.

LORENA ARAUJO

Su vocación por ayudar a los demás la ha caracterizado, y el ver fallecer a su padre en un hospital, se convirtió en el motor para hacer realidad esta meta de ser enfermera, especialmente, por querer ofrecer un trato digno a los pacientes.

Lorena destaca que quienes ejercen esta profesión es porque realmente debe apasionarles, sobre todo en este momento tan difícil como lo ha sido afrontar la pandemia.

“Este es el reto más grande que he vivido, es enfrentar una enfermedad  que al comienzo no tenía cura. Lo veíamos como que me voy para el hospital, me voy a contaminar, voy a traer el virus para mi casa y mi familia va a morir”, comentó.

Recuerda que cuando llegó el primer paciente Covid al Hospital le dio temor, evitaba contacto con sus hijos, “el abrazo y el beso se fue perdiendo para no contaminarlos”.

Y no solamente la lucha contra el Covid, también con la frustración de ver pacientes fallecer sin que sus familias pudieran despedirse, o ver compañeros enfermar y caer en la batalla.

Sin embargo, no todo ha sido tristeza y temor, muchos momentos gratificantes le ha dejado en sus recuerdos la enfermería, como ver recuperarse a sus compañeros que fueron positivos para Coronavirus y estuvieron en cuidados intensivos, o ayudar a traer nuevas vidas al mundo.

“Cuando usted está en un servicio como ginecología y ve llegar esa nueva vida, esa luz, esa esperanza para esa familia, es muy bonito. También hay momentos muy especiales como ver un paciente que sale bien para su casa y le dan las gracias a uno “, expresó.

 

Marly Johanna Gutiérrez Medina

Desde hace 19 años que Marly es auxiliar de enfermería, se preparó en Bogotá y decidió regresar a Ibagué, su tierra natal, a ejercer.

En 2005 retornó y desde ese entonces se desempeña en el Hospital Federico Lleras Acosta, donde a diario entrega lo mejor de sí para ayudar en la recuperación de los pacientes.

MARLY JOHANA

Desde la llegada del Covid – 19, el panorama para Marly cambió y se empañó con zozobra y temor. La embarga un poco la tristeza cuando ve pacientes humildes que a diario llegan al Hospital, y ver las necesidades de sus familias, que sin recursos, están ahí para acompañar su recuperación. 

Asimismo, el alejarse de su abuelita e impedirse por autocuidado abrazar a sus hijos y esposo, fue complejo; sin embargo, no todo ha sido malo, pues su profesión le apasiona y dice que no se ve ejerciendo otro oficio.

Además, Marly guarda gratos recuerdos como cuando estuvo en la UCI de Pediatría, “ver lo rápido que se recuperan los niños, la felicidad de los papitos cuando salen con ellos, y el agradecimiento de los más pequeños y familiares es muy gratificante”, contó.

 

Yulia Yesenia Rodríguez 

Hace 16 años que ejerce como enfermera. El ver a su bisabuela, que era partera, traer vidas al mundo, fue su motivación para querer dedicarse a esta profesión.

Su entrega ha sido su bandera, a diario deja lo mejor de sí en la sala de urgencias del Hospital Federico Lleras Acosta, donde trabaja.

YESENIA EMFERMERA

No todo es color de rosa, aparte de la pandemia, que implicó muchos cambios en su vida, las pocas garantías para el sector salud opacan el panorama.  

Yesenia cree que es necesario tener un régimen especial para su gremio que justifique el riesgo laboral al que se someten todos los días.

Además de esto, como a sus compañeros de trabajo, la vida le cambió totalmente. El alejarse de su familia para no correr riesgo de contagiarlos y el miedo a perder a algún colega, son los temores constantes.

Sin embargo, esto estrechó más su relación con los compañeros de trabajo, haciendo del hospital una gran familia que está para apoyarse

“Nos hemos vuelto más familia, más preocupados los unos por los otros, precisamente, porque cualquiera ahora puede ser el próximo que ya no vuelva o sea nuestro paciente”, comentó.

A pesar de estas complejidades, Yesenia ama su labor, por este motivo recuerda con alegría lo que la incentiva a seguir brindando su ayuda en este momento tan complejo.

“Cuando te encuentras a un paciente o a la familia de ese paciente y te dicen gracias por estar ahí, es lo más gratificante. El saber que eres importante en este momento para cualquier persona y la sociedad”, destacó. 

Es necesario que la sociedad vea la enfermería como una profesión que merece una mejor gratificación.

Redacción Sociedad

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