Suena la Tambora inmortal de El Espinal

Crédito: Jorge Cuéllar / Antonio Guzmán Oliveros / EL NUEVO DÍA El maestro Augusto Cervera con la mole de hormigón que con sus tres partes, la plataforma, el tronco y la tambora, mide 8.4 metros de altura. Fue inaugurada durante el mandato de Lisandro Orjuela Reyes.
Aparte de haber construido el Monumento a la Tambora, el maestro Augusto Cervera es un amante de la música colombiana y se siente orgulloso de su profesión y del legado que heredó de su padre.
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Espinal es folclor, alegría, San Pedro, música, todo bajo el sonido de la tambora, porque aparte de ser ‘Cuna del Bunde’, El Espinal es la ‘Capital de la Tambora’, y por ello, tiene su monumento ubicado en la glorieta que cruza por la Panamericana y la entrada a la población.

Esta obra fue inaugurada el 7 de abril de 1990, su creador es el maestro Augusto Cervera Castañeda, conocido por ser intérprete y compositor de música colombiana y, desde hace 40 años personifica a San Pedro durante las fiestas en junio del santo patrono.

Cervera Castañeda cuenta que una noche, luego de tomar unos tragos y llegar a casa, habló con su padre y le prometió que el apellido Cervera lo iba a poner en lo más alto.

“Imagínese la paciencia de una persona escuchando a un borracho, pero él lo hacía. Mi padre murió y dije: ‘Bueno, y ahora cómo le cumplo al viejo’. Una noche soñé con él, estábamos en un parque y hablamos.

“Me preguntó para qué lo necesitaba y le dije que quería hacer una tambora inmensa, pero él me dijo: ‘No mijo, eso aquí no lo hacen porque no hay tanta plata, mejor hágala así’. Limpió el suelo con el pie y luego dibujó la tambora, al borrarla desperté”, cuenta.

Agrega que tomó una hoja y la dibujó tal como la recordaba, luego elaboró una maqueta y habló con Gentil Palacio Urquiza, alcalde de la época, quien apoyó la idea. Su hermano Adán Cervera también ayudó en la elaboración.

“Y de esta manera, ese monumento representa a mi pueblo, mi familia, la memoria de los músicos que ya murieron está sembrada allí, y también a los que caminan por ese sendero difícil de la música, nuestra música andina que poco la quieren”, dice.

San Pedro

Su padre fue la primera persona que personificó a San Pedro en El Espinal, ocurrió cuando sus amigos Luis Rivas y Gonzalo Sánchez le contaron que querían celebrar una fiesta diferente y que necesitaban que se vistiera como el Santo.

“Antes de que mi papá muriera, me pidió que no dejara morir esa tradición que para él era maravillosa, sentir y querer al pueblo, llevar alegría. Entonces ya llevo 40 años como San Pedro, muchos me conocen, incluso de otros municipios, pues la caravana es por el río Magdalena y arranca desde el malecón de Suárez hasta La Caimanera. Y sí es como decía mi padre, ver al pueblo por la ribera saludando”, cuenta Augusto Cervera quien viste una túnica con los colores de la bandera de Espinal, se apoya con el báculo que lleva en su mano derecha y en la otra porta las llaves del cielo.

238 años del espinal

Monumento a la música nacional

En su casa, donde tiene el taller y decenas de esculturas, está el que algún día espera construir para el país, un monumento que albergue los instrumentos con los que se produce la música en Colombia.

“Un día me levanté con la idea de hacer un Monumento a la Música Nacional, que quien lo vea diga, ‘aquí está representada nuestra cultura’, entonces la elaboré y ahora espero que también se haga realidad.

“Este es un tronco que en la parte de abajo está pariendo una tambora, de la cual se ramifican los instrumentos esenciales de las regiones, por un lado la Andina con la guitarra, el tiple, la bandola y el cuatro, y por el otro están las áreas del Pacífico y el Caribe, por eso vemos la zampoña, la gaita, la puerca y las maracas”, explica.

Monumento a la música

Tolimense a mucho honor

Toda su carrera y huella la ha dejado en El Espinal, pues Augusto nació el 6 de noviembre de 1951 en Purificación, la tierra de la lechona, los tamales y los bizcochos de Chenche Asoleados. Su cercanía con El Espinal inició a los seis años cuando su padre, por motivos laborales, fue a vivir allí.

“Aquí me crié y me hice hombre, lo que soy se lo debo a El Espinal, a esta ciudad a la que cuando llegué era un pueblito muy bonito, ahora es una ciudad, más bonita que cuando la conocí”, asegura.

Su padre se llamó Gustavo Cervera Ternera, nació en Venadillo, después de prestar servicio militar no regresó a casa y se volvió andariego, llegó a Purificación donde conoció a su esposa con quien tuvo nueve hijos.

De la música, solamente el maestro Augusto y su hermano menor Fernando siguieron esos pasos, el legado lo continúa Augusto ‘El Tuto’ Cervera, estudiante de Lutería en el Conservatorio.

De las más de 400 canciones compuestas, pocas fueron grabadas y las preserva en hojas, así como un libro sobre mitología y costumbres, que sustenta unas esculturas que tiene.

“Tengo los borradores, solamente espero que alguien me patrocine para publicarlo. Tengo otro escrito que se titula ‘El Demonio del Cielo’, es la vida mía, cuento de todo, porque siempre hablo a ‘calzón quita’o’.

“Para escribir música me inspiro en lo que veo, en cosas del amor, las vivencias, los problemas sociales. Nací con ese don, pues ningún compositor puede decir que aprendió en una Universidad, nosotros aprovechamos lo que Dios nos dio”, apostilló el maestro.

Maestro Augusto Cervera

Amor por la región

El amor que le tiene a la música y a los instrumentos es heredado de su padre, de quien recuerda, llegaba todos los días de trabajar a las 6 de la tarde, y luego de bañarse cogía el tiple y se ponía a tocar.

Mientras observaba, aprendía, pero fue hasta cuando formó su primer dueto que aprendió a tocar de manera adecuada, pues no le salían bien los acordes. Su compañero Héctor Fabio Varón Arciniegas le dijo que si no afinaba se acababa la agrupación. Aprendió en una semana.

El arreglo y fabricación de instrumentos musicales autóctonos nació, según narra, en una ocasión que debía viajar a Medellín para grabar un LP con el maestro Jairo Alfonso Acosta, en esa ocasión a Mariano ‘El Palomo’ Romero, se le dañó la tambora.

“El maestro Romero me dijo que no podía ir por ese daño, entonces le pedí que la trajera. La desarmé y se la dejé ‘nueva york’. Cuando volví, empecé a fabricar tamboras”, dice.

Hoy en día, el maestro Cervera Castañeda elabora otros instrumentos andinos como el chucho, la puerca, la marrana, la esterilla y maracas.

Esa tambora la conocen en muchas partes del mundo, lo que me genera una alegría que quiero compartir con todos los tolimenses, porque ese monumento lo hice en honor a este Departamento que me dio la vida y quiero mucho

 

ANTONIO GUZMÁN OLIVEROS

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