Origen del presente, origen del futuro (II)

Alberto Bejarano Ávila

Decía en la primera parte que especialmente los “políticos” tolimenses se presentan frente a los ciudadanos como estrategas del futuro cuando en verdad solo reciclan el pasado para beneficio personal.
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Una gran verdad que muchos tolimense no admiten es que, desde hace más de 40 años, padecemos una decadencia progresiva porque las premisas del desarrollo socioeconómico nunca fueron tesis a confrontar dialécticamente para acordar vías a seguir, sino puestas en escena o coreografías de lugares comunes para justificar egolatrías que solo se sacian con dinero y poder, usualmente logrado con corrupción, mixtura toxica que causa decadencia e impide que surjan tesis y energías transformadoras. Así entonces, en el Tolima se cumple a rajatabla un axioma de S Hawking: “el desorden aumenta con el tiempo, porque nosotros medimos el tiempo en la dirección en que el desorden crece”.

Señalé también, como ejemplo, que en el Tolima el agua escasea cada vez más y que, de no producirse un timonazo radical en su gestión, la escasez del agua llegará a límites críticos y que ello sería pretexto para que la corrupción la privatice sin importarle que así esté dando la estocada final a la posibilidad de un Tolima próspero. Por esta razón creo es mi obligación hacer una propuesta sobre el agua tolimense, que no es ingenua, pues sé de antemano que será al vacío y que no hallará dolientes porque no estamos en tiempo electoral y, si así fuera, mi propuesta para remediar el problema del agua por muchas décadas adelante no es lugar común asociado a candidatura alguna. Recuérdese que toda propuesta seria, al menos con las mías eso sucede, en vez de escucharse, refutarse o mejorarse, son ignoradas porque no son coreografías o puestas en escena de egocéntricas ventoleras politiqueras.

Porque el recurso agua es sagrado, porque la gestión del agua regional básicamente encara el corto plazo y porque no existe un plan estructurado para garantizar agua a los tolimenses del futuro, cuando menos hasta el año 2074, propongo un referendo, o acción similar, para que votemos el manifiesto tolimensista de soberanía y prohibición de enajenar el agua a cualquier título y, de aprobarse, asignar al gobernador el deber de constituir una misión de expertos (ingenieros hidráulicos, geólogos, sociólogos, ambientalistas, químicos, usuarios, cooperación internacional) que, en 12 meses, tendrá que entregar el plan estratégico o plan maestro para la gestión hidrográfica del Tolima en el largo plazo y para cimentar cultura del agua, medioambiental y en general de todos nuestros recursos naturales.

Como alternativa y a manera de holding, sugiero crear la empresa de aguas del Tolima para guiar, auditar y obtener economías de escala para cada acueducto municipal y comunitario federado. Debe entenderse que trazar las coordenadas políticas, administrativas y técnicas para la gestión del agua con visión futurista salvará este recurso vital, alejará la depredación clientelista y revelará cómo, una crucial variable sistémica, contribuye a que el presente sea origen del futuro digno para los tolimenses en vez de amamantar arcaísmos mañosos.

Alberto Bejarano Ávila

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