Una utopía radical

Gran parte de la campaña política que se avecina, por parte de los actores que tradicionalmente han participado en ellas, va a cabalgar sobre los hombros de la ineficiencia administrativa y cuestionamientos del actual gobierno local, ya un Representante a la Cámara y un Senador, otrora aliados del mandatario municipal, lanzaron dardos, uno desde el Congreso, otro desde la opinión, frente a la situación actual de la ciudad en general y de los escenarios deportivos en particular –sin un asomo de autocrítica o mea culpa por haber apoyado y ayudado a elegir la administración que hoy atacan-. Que hoy quieran apartarse del alcalde Hurtado por la elección que se viene el año entrante era predecible, pero no les puede resultar suficiente.
PUBLICIDAD

La dinámica electoral, sobretodo de acuerdo a los últimos resultados de este año, indica que el debate debe ser con propuestas, un plan de gobierno serio y robusto, realizable, con metas e indicadores, muy técnico –suena obvio pero hay que decirlo antes que se vuelva invisible- y hay que concientizar a la ciudadanía sobre lo fundamental y trascendental para el futuro local, las soluciones a los problemas reales del municipio, que deben ser los ejes centrales de la siguiente campaña, pues son de tal envergadura –en este mismo espacio hemos mencionado algunos, de manera reiterada y aunque no quisiéramos ser repetitivos, debo caer en un pleonasmo y decir lo que salta a la vista, aunque poco se hable de ellos por los actores políticos, más sí por los medios de comunicación y es la proyección del suministro de agua potable para toda la ciudad, que debe ser a 100 años, POT, movilidad, infraestructura vial, educativa, corrupción, desempleo, informalidad, equidad y un sinnúmero de etcéteras- que, por esa sola raíz, profunda y extendida de las dificultades, no basta el solo hecho de mostrar, como credencial para aspirar a dirigir la ciudad, el apoyo de un líder político, movimiento, partido o estructura, creo y espero no equivocarme, la dinámica para el 2023 será diferente. 

El reto para la ciudadanía ibaguereña está en distinguir quién o quiénes tienen la capacidad de derribar las barreras al desarrollo local, ya acentuados y que aquejan a la sociedad, así como los que han hecho oposición mientras la ciudad “muerde el polvo” producto de la ausencia en las soluciones. Construir la Ibagué que queremos y anhelamos, con oportunidades para todos requiere una seguidilla de muy buenos gobiernos –ojalá fueran todos los venideros-, por eso, bienvenido el debate para quienes tengan el interés de proponer el modelo de ciudad, mirando al futuro, que vamos a erigir, bajo la premisa –utópica bajo el ideario de Tomás Moro y radical al mismo tiempo- de primero lo técnico –ideal y de opinión- y luego lo político –de ser necesario-.    

Un dato: para el año 2021, según el Índice Multidimensional de Informalidad Empresarial publicada el Dane la semana pasada, en Ibagué la incidencia de la informalidad empresarial es del 84,1 % y el nacional es del 89,9 %, muy alto; una medición bien importante para que el Congreso de la República evalúe la eficacia, pertinencia e incentivos de los trámites, impuestos y contribuciones exigidos para la formalización empresarial. También es una información útil para la Administración Municipal, sobretodo a la hora de diseñar estrategias y políticas de emprendimiento y oportunidades a los ibaguereños –que está en mora de hacer-.

@camiloossa10

CAMILO ERNESTO OSSA B.

Comentarios