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La falta de planificación pone en riesgo el futuro de Calambeo

Calambeo aún se puede salvar del desastre, solo si encuentra dolientes y si las autoridades competentes (Planeación, Cortolima) intervienen de manera decidida y pronta para imponer el orden.

 

A pocos minutos del centro de Ibagué se encuentra el corregimiento Calambeo, un refugio de la naturaleza que está en peligro por falta de planificación y por el desinterés de las autoridades. Es un pulmón de la ciudad con diversidad de fauna y flora, con numerosos afluentes de agua y es la zona amortiguadora de los cerros nororientales. Allí también se localizan importantes reservas como el Jardín Botánico y la Granja San Jorge, sede del colegio Amina Melendro.

Pese a todas sus bondades, a su localización estratégica y a su importancia ambiental, el lugar está creciendo de manera irregular, desordenada y anárquica; no cuenta con servicios públicos adecuados y las construcciones de toda índole se multiplican sin control. En el sector no existe planificación y por eso comparten espacio grandes colegios, clínicas, conjuntos cerrados, restaurantes, invasiones, casas de campo y pequeñas fincas. Solo tiene una vía de acceso, que es una calzada en doble vía, sin andenes, donde los carros de padres de familia, transporte escolar y clientes de los restaurantes estacionan a lado y lado causando congestión vehicular en las horas pico. Para colmo de males, la estrecha calle es utilizada por las academias de conducción que la usan como pista de prácticas y genera inconvenientes en algunas horas del día.

Los constructores vieron en Calambeo un lugar apropiado para expandir su negocio, pese a que no tiene acueducto del Ibal, a que el alcantarillado es deficiente y a la precariedad de sus vías. Los vecinos han denunciado, además, que con las nuevas urbanizaciones se están talando reservas de bosque, que destruyen el hábitat de diversas especias de aves y mamíferos y afectan las fuentes hídricas.

Un factor que incidió de forma negativa en Calambeo y otras zonas rurales de la ciudad fue la revisión y ajuste al Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que se aprobó en el gobierno de Luis H. Rodríguez y que permitió el desarrollo de proyectos urbanísticos en estas zonas, sin tener en cuenta su vocación, su valor ecológico y mucho menos sin la garantía de servicios públicos, lo cual multiplicó las licencias y las reservas quedaron sin protección.

Calambeo aún se puede salvar del desastre, solo si encuentra dolientes y si las autoridades competentes (Planeación, Cortolima) intervienen de manera decidida y pronta para imponer el orden.

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