Ferrocarriles: del radicalismo al petrismo

Cuando recorríamos los fines de semana con el economista, escritor y académico grancolombiano, Gustavo Pérez Ángel, La Dorada, Honda, Mariquita, Armero, Ambalema, Ibagué, El Espinal y Girardot, tres departamentos, Caldas, Tolima y Cundinamarca, unidos por la educación solidaria, sin costo, mi copiloto de viaje al ver el entorno inmediato, afirmaba: “Ahora, cuando veo las carrileras abandonadas, a la vera del camino, siento nostalgia por lo que el tren se llevó consigo”.
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El profesor Gustavo Pérez, se nos adelantó, ahora está al lado del Creador. Sigo en lo mismo, un terrícola que persevera y prospecta enfrentando una sociedad angustiada. El título destaca la participación de los diferentes movimientos políticos que gobernaron a Colombia durante el siglo que asumió el reto de construir 4.444 kilómetros de carrileras a lo largo y ancho de Colombia. El artículo sintetiza a los edificadores de los cinco períodos pasados y la propuesta del nuevo gobierno 2022-2026.

En primer lugar, el Radicalismo, que cubre la apertura de los ferrocarriles hasta 1885, dejando en claro que el movimiento radical finalizó antes de esa fecha, sin embargo, a causa de las imprecisiones políticas, característica indeleble de los gobiernos de la época, precisa atribuirse el despegue de la puesta en marcha del “caballo de hierro” a ese colectivo. La segunda etapa corresponde a los cuatro lustros de la regeneración a partir de La Humareda hasta la pérdida de Panamá (1885-1904). La Batalla de la Humareda en aguas del río Magdalena, constituyó el episodio decisivo de la guerra civil de 1885, librada entre el gobierno y los grupos más radicales del partido liberal colombiano.

Triunfo desfavorable, nocivo y perjudicial para quienes ostentaban el poder y decisivo para los conservadores. Caída contundente del “Olimpo Radical” y los Estados Unidos de Colombia. Triunfante Rafael Núñez, proclamó: “La Constitución de Rionegro ha dejado de existir, sus páginas manchadas han sido quemadas entre las llamas de La Humareda” y los restos de sus integrantes consumidos por los caimanes rumbo a Barranquilla. ¿Será que la historia se repite? El tercero, corto pero significativo en relación con el sistema ferroviario, está formado por los años para los cuales fue elegido Rafael Reyes entre 1904 a 1910. 

El cuarto, constituido por los tres períodos conservadores de la segunda década del siglo XX desde 1910 hasta 1922.  El quinto por los dos períodos conservadores que captaron los dineros de la indemnización estadounidense entre 1922 y 1930. En ese período Colombia recibió 25 millones de dólares de los americanos por su papel en la separación de Panamá, los cuales debían gastarse en comunicaciones e infraestructura y que sirvió para cubrir la parte de la nación en la creación en junio de 1923 del Banco de la República.

La franja ístmica la constituían una superficie de 75.512 y 319.824 kilómetros cuadrados de aguas territoriales. El sexto, por los distintos gobiernos liberales y conservadores del medio siglo, que concluyeron algunas rutas y se encargaron de terminar el ferrocarril del Atlántico y el empalme de la infraestructura vial, época referenciada entre 1930 y 1960.

La idea de construir un ferrocarril de trocha ancha que uniera las principales ciudades del centro de la república con la costa Atlántica fue presentada durante la tercera década del siglo XX, en el debate por la modernización de los transportes, sostenido en el gobierno de Pedro Nel Ospina, cuando las posibilidades de financiar las obras parecieron factibles. La propuesta, consolidar una vía ancha y de altas especificaciones entre Bogotá, Tunja, Puerto Berrío, Puerto Wilches, Cartagena y Barranquilla, con un ramal a Cúcuta, para ser financiado mediante la concesión de zonas petrolíferas y carboneras que generarían los recursos y la carga para el ferrocarril.

Conclusión del primer tiempo: como lo tenemos todo no hacemos nada y Colombia es uno de los tres países en el mundo que no tiene sistema ferroviario. Lo único que funciona es la Caja de Compensación Familiar de Cundinamarca, COMFACUNDI, un recuerdo fiel de los trabajadores del tren y que funciona perfectamente.

¿Qué esperamos para el siglo XXI? El presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, propone conectar el Pacífico con el Atlántico por medio de un tren de carga que pasaría por los Llanos Orientales con el argumento, “en Casanare tenemos la posibilidad de construir una gran bodega alimentaria de Colombia y más allá de Colombia. Porque si el sueño de hacer una vía férrea desde Tumaco hasta el Atlántico pasando por todo el territorio llanero, se puede realizar en Colombia…”  Recuerde Presidente, cuando las cosas están por hacer, comenzar es lo primero, tiene el factor humano especializado, verbigracia, los ingenieros militares, dispuestos a seguir construyendo con la premisa, de un Ejército socialmente productivo, donde brille la transparencia. Cero Carreta. 

 

GERNEY RÍOS GONZÁLEZ

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