Desafíos económicos del próximo gobierno

La economía desde el punto de la producción está bien, sin embargo, la inequidad aumentó, el empleo no se ha recuperado, el déficit fiscal y la deuda externa están en una situación amenazante para la economía,  
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El crecimiento del año pasado fue jalonado por el consumo de los hogares y del gobierno. El crecimiento del consumo de los hogares en el mediano plazo no es sostenible bajo las actuales condiciones, además influye en el alza de la inflación.

Una preocupación es el alto incremento de la importaciones frente al comportamiento de las exportaciones, lo que ha llevado a que el déficit externo se amplíe creando vulnerabilidad para el país.

El empleo se encuentra rezagado frente a la producción, situación que preocupa porque el empleo es quien asegura el ingreso de los hogares y fortalece el consumo de los hogares. Sin empleo la sostenibilidad del consumo se pone en riesgo. El empleo ha mejorado pero aún no se recupera en los niveles de prepandemia, aunque la ocupación continua su senda de recuperación, aún quedan más de 1.2 millones de empleos por recuperar. Los jóvenes y las mujeres son los principales afectados por el desempleo. A esto se le debe sumar el crecimiento de las personas inactivas, particularmente mujeres quienes respondieron de esta forma al cierre de los colegios.

La inflación es en este momento uno de los mayores problemas de la economía ya que afecta significativamente a las familias más pobres y con menores ingresos, la división que más está afectada es la de alimentos. Los hogares pobres están gastando más del 40 por ciento en alojamiento y servicios públicos, y un 24 por ciento en los alimentos, situación que los llevará a ser más pobres, la pobreza extrema aumentará.

La situación fiscal sigue siendo compleja, la deuda se está pagando con deuda, situación que puede llevar a una crisis. El gobierno ha dicho que el ajuste fiscal lo va a hacer reduciendo el gasto de inversión en 2 puntos del PIB, aproximadamente 22 billones de pesos, tarea muy difícil de cumplir para el próximo gobierno. La corrección de la deuda dependerá de una nueva reforma fiscal tributaria, si no se logra, la deuda seguirá creciendo trayendo consigo una nueva crisis económica. 

El mayor dinamismo de la economía y el aumento del gasto han ampliado el déficit externo, que ha presionado al alza la tasa de cambio. Los mercados internacionales están viendo que la deuda de Colombia se está volviendo riesgosa por lo que la inversión externa se contendrá.

Para el año entrante las proyecciones son de un crecimiento del PIB entre el 3,1 y 3,5 por ciento, desempleo entre el 10 y 10,5 por ciento, inflación del 3,7 por ciento, una tasa de intervención de 4,25 por ciento, un balance fiscal negativo de -5,0 por ciento del PIB, y un balance de cuenta corriente negativo de -4,6 por ciento. Estos son los desafíos con los que iniciará el próximo gobierno.

JAIME EDUARDO REYES

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