¿Coalición esperanzadora para el Tolima?

Para nadie es secreto, la gran “desesperanza” que vive el Departamento. Muchos dirán que, es un mal nacional, y que, la mayoría de los colombianos habita en un “marasmo”, al que nos ha llevado el propio sistema socio político del país.

“La Coalición” del centro en Ibagué

A los que ven el mundo en blanco y negro, les queda muy, muy difícil aceptar que existen otros colores, incluso, otros matices de ésos mismos colores. O…. se es Judío, o se es Musulmán, o se es Liberal o, se es Conservador, o se rico, o se es pobre, o se es guerrillo o, se es paraco, o se es bruto, o se es inteligente, o se es de Izquierda, o se es de Derecha, mejor dicho, no pueden existir, sino los extremos.

¿Revive el Liberalismo Tolimense?

Lo que mucha gente no recuerda, es que en Colombia, las ideas progresistas que para la época eran exóticamente  democráticas fueron  esbozadas por pensadores tolimenses. Ésas reflexiones fueron las que en un momento dado ejercieron un papel protagónico en la construcción de la nacionalidad colombiana.

¿Mejor ser indigno, que digno?

Como están las cosas en este “país de marras” es mucho más plausible ser cleptómano, caco, bandido, ladrón, ratero, maleante y saqueador que honesto, íntegro, honorable, incorruptible, honrado y probo. Tal parece que ser meritorio y decoroso pasó de moda.

Algo más, sobre “Talibanes” y vacunas

Por éstos días, el tema de los “Talibanes” ocupa la mayor parte de información en el mundo. Los “estudiantes de la religión”, que es lo que quiere decir “Talibán” en “Pastún”, que, es a su vez, un idioma con claros nexos con la lengua irania, se toman por segunda vez a Afganistán. Ya lo habían hecho en 1996 y, los Norteamericanos los habían sacado, a raíz de los atentados de las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de Septiembre de 2001, sindicándolos de estar protegiendo al grupo de Al Qaeda y su dirigencia.  

¡Mil gracias, Tokyo!

Sí, de verdad, mil y mil gracias a esa gran ciudad por sacar avante unas justas olímpicas que le dieron al mundo un “break”, un descanso, una pausa, en esa cascada de malas noticias, en la que nos tiene sumido el tema sanitario.

“No hay más ciego…”

“Que el que no quiere ver” reza el adagio popular. Y, aquí en el Tolima, nuestra “clase dirigente” se muestra un tanto reacia a otear la realidad de las cosas. Todo, absolutamente todo lo que está ocurriendo, en nuestro Departamento tiene su porqué.

¿Robledo vs. Petro, la gran final?

El “bombardeo mediático” sobre el tema de la pandemia, nos absorbe la mayor cantidad de tiempo, período que entre otras, dedicábamos al fútbol, la verdadera pasión de los colombianos. Hoy en día, las estadísticas sobre tipos de “cepas”,  contagiados y personas que desafortunadamente nos dejan, ocupan grandes titulares en la “mass media”.

Sin “medir” las consecuencias…

No va a faltar quien diga que lo sucedido contra el Presidente Duque cerca a Cúcuta es producto de un “auto-atentado”, todo ello con miras a subir la popularidad del Primer Mandatario en las encuestas de opinión. Tendría que ser muy “obtusa” la persona para caer en ese tipo de exabruptos. La verdad es que fue muy muy delicado lo que aconteció el Viernes en la tarde, en Santander del Norte. Se atentó no sólo contra una persona, sino contra lo que él representa. Le dispararon fundamentalmente fue al Presidente de la República de Colombia, que iba acompañado de dos de sus Ministros, el Gobernador y el Alcalde de la ciudad capital.

¿Quién le teme al cambio?

Definitivamente, “de lo malito, malito”, es la élite política colombiana. No se adapta a las nuevas circunstancias, a los nuevos vientos, a las nuevas épocas. No se da cuenta que para poder sostenerse en el vértice superior de la pirámide es necesario cambiar. Así de sencillo: innovar, moverse, girar.