¿Y con qué plata?

El desarrollo de la ciudad necesita, aunque no es suficiente, tener recursos presupuestales para la inversión en infraestructura y en programas sociales. La experiencia de otras ciudades nos muestra que previo al impulso del desarrollo urbano y social se fortalecieron las finanzas públicas. Por eso, cuando se piensa en la ejecución de los grandes proyectos en Ibagué la pregunta obligada es ¿y con qué plata?
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El recientemente informe de viabilidad fiscal territorial 2021 para Ibagué indica que al cierre de la vigencia esta presentó un deterioro relativo de su situación fiscal ante el desmejoramiento registrado en sus balances corriente y de capital, que condujo a un déficit fiscal superior a los 40 mil millones de pesos, que contrastó con un superávit interesante arrojado en 2020. Sin embargo, los ingresos percibidos, especialmente los causados en vigencias anteriores que se suman en el agregado de recursos del balance, le permitieron no solo financiar el déficit fiscal, sino obtener un resultado presupuestal positivo.

El informe anuncia un riesgo elevado para las finanzas municipales, que no es menor, los pasivos contingentes. El Municipio no reportó información que permita elaborar el informe sobre este, situación que preocupa y que indica la necesidad de aprovisionar recursos económicos para el pago de aquellas que puedan configurarse como pasivos exigibles.

Con relación a la deuda pública, esta tiene como garantía y fuente de pago los recursos propios, el perfil de esta muestra que los períodos de amortización se concentran entre 2024 y 2027 cuando se proyecta cancelar el 68% de la obligación financiera. En otras palabras, le corresponde al próximo alcalde pagar la mayoría de la deuda financiera lo que al final conllevará a menos inversión.

Así las cosas, la respuesta a nuestra pregunta inicial demanda del diseño de una estrategia realizable.

Se debe empezar por el principio, esto es mejorar la capacidad de recaudo, seguido de austeridad en el gasto, es decir, una adecuada gestión financiera. Implementar acciones para mejorar su recaudo, debido a que existe una baja capacidad para generar recursos propios adicionales a las transferencias de la Nación, y, gestionar y asignar recursos para incrementar la inversión en formación bruta de capital. La venta de algunos activos es también una opción.

Por supuesto que revisar las experiencias exitosas de otras ciudades dan una pista de qué hacer; las lecciones aprendidas en materia de participación en plusvalía, así como de aprovechamiento económico del espacio público, el manejo de la delineación urbana y renovación urbana ayudan a orientar la gestión. En Ibagué deberíamos apostarle a la renovación urbana creando condiciones favorables para los inversionistas.

Ante las necesidades de financiación de proyectos de desarrollo de carácter estratégico y ante la limitación de recursos, Ibagué debe promover el uso de la figura de las Alianzas Públicas y Privadas para la formulación, ejecución y financiamiento de proyectos estratégicos que requiere la ciudad. Situación que no se ha logrado por la baja confianza en la Administración y la poca claridad institucional que sobre el tema hay en la ciudad.

JAIME EDUARDO REYES

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